
Rev. Nafer Velaides Garcia
Qué pasa en Haití? Calamidad, mala suerte, le han dado la espalda a Dios?
El país de nueve millones de habitantes ha sido destrozado por dictadores, corrupción, fracasos sociales, deforestación, analfabetismo y enfermedades casi bíblicas.
Haití: Una gran suma de desgracias..!
Las constantes crisis políticas y sociales han azotado al país por más de 200 años, el implacable azote del invierno en el 2.008 y ahora el terremoto que demolió Haití nos hace pensar lógicamente que algo anormal está sucediendo en este pequeño país catalogado como el sexto más pobre del mundo y el primero en América Latina. Desde el victorioso alzamiento de las milicias esclavas en 1804 contra la dominación francesa, que alumbró la primera república negra de América, el país encadenó calamidades físicas, sociales, políticas y económicas. Las sucesivas crisis gubernamentales se arbitraron a machetazos, la pobreza, con hambre y migraciones masivas, y los desastres naturales pareciera que trataran de borrarlo del mapa político del mundo. Las sacudidas registradas el martes en la tarde derrumbaron los restos de una nación de nueve millones de habitantes descalabrada por los déspotas, la corrupción, los fracasos, la deforestación, el analfabetismo y las enfermedades casi bíblicas como el sida. Sólo las catástrofes rescatan del olvido al enclave negro, que disfrutaba de cierta estabilidad desde el derrocamiento del cura populista Jean Bertrand Aristide, en 2004, pero que nunca supo o pudo erradicar las causas de su postración. El ingreso promedio apenas alcanza los US$ 600 anuales y más de la mitad sobreviven con menos de un dólar diario. La historia de Haití es excesiva antes y después del dominio colonial francés. Hace 206 años, el general Jean Jacques Dessalines proclamó la independencia diciendo que el Acta de Constitución hubiera debido escribirse sobre el pergamino de la piel de un blanco, con su calavera como tintero y la bayoneta, de pluma y entintada en la sangre de los hacendados que se lucraron con la sangre de los suyos; un negro presagio de odio en el corazón de los recién libertados “esclavos haitianos” Al año, este general patriota se coronó emperador y meses después murió violentamente. Hasta la invasión norteamericana de 1915 pasaron 23 gobernantes, todos corruptos. La sanguinaria saga de François Duvalier, Papa Doc, duró de 1957 a 1986. Ni los franceses, los gobiernos de la independencia ni tampoco el presidente René Preval, al mando desde mayo de 2006, lograron revertir la cadena de reveses promovida por la coalición de hombres y naturaleza, seguramente algo diferente a estas causas está ocasionando estos eventos.
Cadena de golpes de Estado. En 1957 se decretó la victoria de François ‘Papa Doc’ Duvalier que en 1964 se proclamó presidente de por vida e instauró una sangrienta dictadura que heredó a su hijo, Jean-Claude, en 1971. La dictadura de los Duvalier, en cuyo régimen murieron 60.000 personas, acabó en 1986. En 1988 ganó la presidencia Leslie Manigat, quien fue depuesto cuatro meses más tarde. El sacerdote Jean Bertrand Aristide ganó las elecciones de diciembre de 1990. Un año después el general Raoul Cédras le dio un golpe militar. Aristide se exilió en México y regresó al país en 1994. Luego, René Preval asumió la presidencia y después Aristide volvió a ser elegido en 2000. Pero una sangrienta revuelta puso fin en 2004 a la presidencia de Aristide. En 2006 volvió a asumir Preval. A todo lo anterior podemos deducir que el mundo no se explica la razón de tanta mala suerte de esta nación y los que se atreven a atribuir culpables, se centran únicamente en asuntos políticos, raciales, naturales e incluso culturales, pero hay una verdad arraigada en el devastado suelo haitiano, en el desdichado pueblo hermano, y esa verdad aunque es conocida, pocos se han atrevido a decirla, mucho menos en combatirla, Haití ha sido consagrada durante toda esta época de la república libre, a fuerzas ocultas que no solamente se alejan del Todopoderoso Dios, sino que han consagrado incluso la nación a las fuerzas maléficas de satanás, al ocultismo, la hechicería el vudú y un sinnúmero de prácticas no solamente con carisma pagano, sino abiertamente demoniacas.
Hagamos un breve recorrido por la otra realidad o mejor por la verdadera realidad de Haití.
Nota: Lo hacemos no con un ánimo amarillista, ni tampoco especulativo, no; sería demasiado inhumano sobretodo ahora cuando nos invade el dolor de nuestros amados hermanos de este país centroamericano, pero mientras el mundo se pregunta qué será lo que le pasa a Haití, nosotros le hacemos una breve reseña de esta triste realidad.
Veamos: La República de Haití, es un país del Caribe, en la parte occidental de la isla La Española, limitando, al este, con la República Dominicana. Su área total es de 27.750 km² y su capital es Puerto Príncipe.
Haití es una antigua colonia francesa, fue el segundo país americano en declarar su independencia, en 1804, le antecede Estados Unidos.
Haití es recordada en los anales de la Historia de la Humanidad por ser el primer caso en que los esclavizados abolieron el sistema esclavista de forma autónoma y perdurable en el tiempo, sentando un precedente definitivo para el fin de la esclavitud en el mundo.
El Vudú, brujería, hechicería en la categoría incluso de religión oficial. Para comprender el "Vudú" primero hay que comprender la cultura que lo creo:
La palabra vudú (o vodun) viene del dialecto Yoruba que significa "misterio". Esta religión proviene de África del Oeste de donde fue llevada a Haití por los esclavos. Ya en la isla se mezcla con el cristianismo católico francés y se crea el vudú. Esta creencia se encuentra basada en la adoración de "loas" o "espíritus, demonios"; muchos de ellos resultado de una mezcla con los santos católicos.
Dentro de esta religión existen los "Bokor" quienes están en comunicación con los "loas". Estos Bokores o hechiceros o brujos, son quienes tienen el "poder" de convertir a una persona en zombi.
Haití es el país más pobre de América, continuamente subyugado a tiranías, colonialismos y fuertes intereses políticos, su crecimiento tanto cultural como económico se ha visto retrasado desde 1804, fecha en la que la rebelión de los esclavos acabó con el colonialismo de Francia convirtiendo a Haití el primer país que abolió la esclavitud. La leyenda dice que los esclavos hicieron un pacto con el Diablo para conseguir su independencia y de este modo Haití se convirtió en el primer país consagrado al Diablo. La creencia en la magia en ese país es tal que existen párrafos en su legislación que hablan de las penas que se deberán imponer a las personas que por ejemplo "zombifiquen" a alguien.
Vudú, religión popular de Haití
El Vudú es la religión popular de Haití que mezcla elementos del rito católico, antiguas devociones del África occidental, magia y brujería.
De África a América
En el siglo XVI los africanos esclavizados para trabajar en la isla de La Española (ahora Haití y Santo Domingo) no podían profesar su religión tribal libremente, así que comenzaron a disfrazar sus creencias con los ritos católicos que les fueron impuestos, con el fin de seguir ofreciendo devoción y ofrendas a sus divinidades africanas. Así nació el Vudú, como la amalgama entre el rito católico y los elementos religiosos y mágicos africanos. Durante el periodo colonial de Haití el Vudú arraigó entre la población. Tanto, que a la fecha es la religión más popular de Haití. También se encuentran algunas comunidades vudú en el Sureste de Estados Unidos (especialmente Nueva Orleans), creadas a raíz del traslado de esclavos haitianos a las plantaciones.
El Vudú es una religión que posee su propia tradición oral, doctrina, ritos litúrgicos y de iniciación, ofrendas y sacrificios, así como un cuerpo sacerdotal. Tienen muchas coincidencias con la liturgia católica, pues desde su origen incorporó a su rito crucifijos, imágenes sagradas, cirios, hostias, agua bendita, estampas, así como las frases "amén", "así sea" y "ruega por ellos" a sus oraciones.
El tráfico de esclavos hacia América produjo un fuerte fenómeno de sincretismo entre esta compleja y bien esquematizada religión y las creencias cristianas de los esclavistas, así como con las religiones nativas de los lugares adonde se transportó a los esclavos. De aquí surgiría el vudú haitiano y un gran número de derivativos: la Regla de Ocha o Santería en Cuba, la Santería en República Dominicana, el Candomblé, la Umbanda y Kimbanda en Brasil, así como las manifestaciones africanistas en Puerto Rico y los demás países del área del Caribe, etcétera. Algunos de estos derivativos han llegado a Europa en décadas recientes, sobre todo de la mano de emigrantes retornados. En Haití es notable la utilización como religión oficial que se hizo del vudú por parte del gobierno de los Duvalier para reforzar el poder de su gobierno.
Conclusión
Sin atrevernos a dogmatizar sobre qué es lo que pasa en Haití, lo que si queda bien claro es que este pueblo a como nación, esta diametralmente alejada de Jesús, han consagrado sus expectativas de vida a las tinieblas y puede ser lógico pensar que por lo general la ira de Dios se derrama sobre estos “lugares altos” sobre todo cuando la hechicería es condenada con condena de muerte en las Sagradas Escrituras (Éxodo 22: 18)
No podemos creer que los problemas de pobreza y abandono político es lo que ha originado la desviación espiritual de este pueblo como suelen decir los estudiosos modernos; no, es el darles la espalda a Dios y consagrarse a las tinieblas, lo que les ha traído todas estas desgracias a esta nación, lógico que es un problema donde están implicados lo políticos e incluso las políticas establecidas, lógico, que quienes desde un comienzo tuvieron la responsabilidad de sacar a este pueblo de la ignorancia espiritual contribuyeron por su idolatría a crearles unos rieles al satanismo, la santería, ect.; lógico cuando el hombre se aleja de la luz, se acerca al abismo, esto lo sabemos todos.
Que hay que hacer? Cuál es el reto?
Oremos para que Dios envíe hombres y mujeres valientes, que se atrevan a proclamar el evangelio de libertad a este pueblo y que vayan con el poder de Jesús para derribar el altar que Satanás ha levantado en el corazón y en la cultura de los haitianos.

















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